Señala que la obligación solo afecta a la actividad de facturación, no de contabilidad.
La Dirección General de Tributos (DGT) aclara en una consulta del pasado 13 de abril que las asesorías que llevan la contabilidad de los clientes y presentan los impuestos en su nombre no están obligadas a cumplir con Verifactu, es decir, a tener un Sistema Informático de Facturación (SIF) que cumpla con los requisitos exigidos por la Agencia Tributaria.
El órgano responde así a la consulta de una asesoría que lleva la contabilización, los libros de registro de las facturas emitidas y la presentación de autoliquidaciones de sus clientes que preguntaba si debían utilizar un software de facturación que cumpla con la normativa Verifactu.
Tributos señala que aunque la Ley General Tributaria prevé que se implementen estos programas informáticos certificados para la actividad contable, de facturación y de gestión, solo se ha desarrollado el Reglamento de los requisitos que tienen que adoptar estos programas informáticos para los software que soportan los procesos de facturación de empresarios y autónomos.
La Dirección General de Tributos (DGT) aclara en una consulta del pasado 13 de abril que las asesorías que llevan la contabilidad de los clientes y presentan los impuestos en su nombre no están obligadas a cumplir con Verifactu, es decir, a tener un Sistema Informático de Facturación (SIF) que cumpla con los requisitos exigidos por la Agencia Tributaria.
El órgano responde así a la consulta de una asesoría que lleva la contabilización, los libros de registro de las facturas emitidas y la presentación de autoliquidaciones de sus clientes que preguntaba si debían utilizar un software de facturación que cumpla con la normativa Verifactu.
Tributos señala que aunque la Ley General Tributaria prevé que se implementen estos programas informáticos certificados para la actividad contable, de facturación y de gestión, solo se ha desarrollado el Reglamento de los requisitos que tienen que adoptar estos programas informáticos para los software que soportan los procesos de facturación de empresarios y autónomos.
(Noticia extraída de El Ecnonomista)