Medidas como subir el tipo máximo de IRPF en esta rúbrica aportan casi 500 millones extra.
El Gobierno alimenta unas muy altas expectativas acerca de los resultados que tendrá el alza de la tributación en el IRPF del ahorro de las rentas más altas. De acuerdo con el Informe de Progreso Anual 2026, enviado a finales del mes pasado por el Ejecutivo a Bruselas, los ingresos adicionales ligados a este incremento tributario se duplicarán, pasando de 222 millones de euros en el pasado 2025, «a casi 500 millones» en este ejercicio, según expone textualmente el Informe.
Esa cifra de recaudación extra anual se mantendrá hasta 2029, de acuerdo con los cálculos de Hacienda. No obstante, los expertos fiscalistas consultados por elEconomista.es manifiestan que, con toda probabilidad, el resultado final será más elevado en los próximos tres años. No en vano «el Gobierno tiende a mostrar cautela» en los cálculos de ingresos que somete al escrutinio de la Comisión Europea. Hay que tener en cuenta, además, los efectos de la inflación dado que, en el documento remitido a la UE, el Gobierno deja claro que no entra en sus planes aplicar deflactación alguna a los tipos del IRPF en lo que queda de legislatura.
Impacto de medidas fiscales
La reforma se ha llevado a cabo en dos tiempos. Por un lado, el tipo que se aplica a la base liquidable del ahorro a partir de 200.000 euros se incrementó un punto porcentual, hasta el 27%. En paralelo, Hacienda aprobó otro tramo, a partir de 300.000 euros, al que se aplicó un gravamen del 28%.
No quedaron ahí las subidas, ante la presión ejercida por Sumar, una vez que entró en el Gobierno de coalición surgido de las elecciones de julio de 2023. Finalmente, el PSOE transigió con un incremento de dos puntos, hasta el 30%, del tipo para el ahorro a partir de 300.000 euros. Este último porcentaje se encuentra 12 puntos por encima de la tributación para los mayores ahorradores en el conjunto de las economías desarrolladas.
Además de España, solo otros dos países de la Unión Europea han decidido aumentar la tasa aplicada sobre las ganancias de capital. El año pasado, Países Bajos elevó la retención del 33% al 36%, mientras que Letonia incrementó su tipo en ocho puntos, hasta situarlo en el 28%.
De esta manera, España alcanza un nivel similar al de Suecia, colocándose ambos en la séptima posición entre los países que más gravan el ahorro. Les superan únicamente Irlanda (33%), Países Bajos (36%), Finlandia y Francia (34%), y Dinamarca, que mantiene desde hace tiempo la tasa más alta con un 42%.
En España, la tributación del ahorro abarca un espectro cuyo primer tramo esel tipo aplicable del 19% a la base de la tabla, que va de los cero a los 6.000 euros. El siguiente escalón tiene un tipo del 21% que va hasta los 44.000 euros, cuando ya subiría al 23%. Una vez se rebasen los 150.000 euros, ya se saltaría al tipo del 27% que gravaría desde los 200.000 euros hasta los 300.000, cuando el contribuyente tributaría su rentabilidad del ahorro a ese 30%.
De acuerdo con la información remitida a Bruselas, la imposición al ahorro en el IRPF es el capítulo, dentro del cuadro de modificaciones tributarias, que tendrá una evolución más positiva. Por el contrario, el rendimiento del Impuesto Temporal de las Grandes Fortunas mantiene su recaudación en 623 millones de euros desde 2025 hasta 2029.
Hay incluso retrocesos previstos, como el que incumbe a la recuperación de los límites a las deducciones por pérdidas en el Impuesto de Sociedades. Hacienda obtuvo de las empresas 6.255 millones más en 2025 y esa cifra bajará a 2.629 millones ya en esta año.
No deflactar el IRPF sustituirá de momento a reducir beneficios fiscales
Uno de los compromisos recogidos en el Informe de Progreso 2026 remitido a Bruselas es «la entrada en vigor de las reformas fiscales destinadas a aumentar los ingresos fiscales y modernizar el sistema fiscal». El aumento permanente de los ingresos será al menos del 0,1 % del PIB. El cumplimiento se ha retrasado y ahora se fija en el segundo trimestre de 2026. Dado que estamos en mayo, los expertos fiscales consultados por este diario lo ven extremadamente difícil. No hay tiempo ni tampoco presupuestos ni mayoría parlamentaria para modificar leyes fiscales. «Con los actuales niveles de inflación, la consecución del aumento de ingresos del 0,1% del PIB se logra con la no deflactación del IRPF. En el mismo informe se reconoce claramente» declara el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Castilla-La Mancha Juan José Rubio. Efectivamente, en el texto se explica que «dicho incremento se logra a través de la no deflactación de las bases tributarias del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)».
La reducción de beneficios fiscales que se contempla como un área para «analizar» se presenta complicada. «En el IRPF no hay recorrido, por eso el Gobierno se niega a deflactarlo. Solo apretar más al ahorro que es lo más popular» explica Rubio, quien añade que «sin embargo, la recaudación derivada del tramo más alto del ahorro es el chocolate del loro».
Ante la falta de perspectivas este y otros expertos se inclinan por la actuación en los otros tributos que más recaudación procuran:Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) e Impuesto sobre Sociedades. En este último «hay margen para seguir eliminando deducciones».
En cuanto al IVA, se tratará de no volver a bajar tipos y, de hacerlo por circunstancias excepcionales como la subida de precios provocada por la guerra de Irán, que la reducción dure lo menos posible.
La disminución de recaudación por la bajada de tipos del IVA en Hidrocarburos será para las arcas del Estado de 8.000 millones de euros, según los primeros cálculos. La intención es revertir estas rebajas antes del próximo verano.
(Noticia extraída de El Economista)